Posts recientes

El camino a la modernidad: ¿esperábamos crecer por igual o crecer hacia la igualdad?

martes, 1 de julio de 2008 ·


A propósito de un artículo escrito por Pablo Bustamante y publicado hace algunos días en El Comercio, con el título "El sinuoso camino hacia la modernidad", recordé cierta idea que al parecer está muy arraigada entre cierto sector social peruano, o al menos limeño: que el proceso peruano está en una fase en la que el país debe preocuparse únicamente de lograr un gran crecimiento económico (en términos de PBI y/o PBI per cápita), y que luego será tiempo para preocuparse por los pobres. En líneas generales, lo que muchos piensan es que primero debemos crecer y recién luego "redistribuir", cuando, digamos, hayamos alcanzado un PBI lo suficientemente alto como para "empezar a repartir".

Esta idea, sin embargo, no es sostenible. Su principal problema se hizo notar en las elecciones generales del 2006 y se está volviendo a manifestar actualmente a través de un inusual incremento de conflictos sociales y manifestaciones. El problema radica en que no se toma en cuenta las expectativas y la percepción de la población. En todos los medios se habla que vivimos en tiempos de gran crecimiento, y que, mal que bien, en los últimos quince años las políticas públicas han promovido esto. La gente, lógicamente, espera que este crecimiento se traduzca en un mayor bienestar, sin embargo, esto en muchos casos no se da en la medida en que muchos desearían. Existe una brecha entre el beneficio esperado y el beneficio obtenido de este crecimiento por parte de un gran sector de la población, y este último está haciéndola notar cada vez más.

Los conflictos que el gobierno atribuye a 'grupitos de extremistas' son en realidad la manifestación del descontento de quienes no ven que su situación se acerque a sus expectativas. Como explica Stanislao Maldonado en este post y Jürgen Schuldt en este, hay un nivel de tolerancia determinado de los individuos frente a la desigualdad (Adolfo Figueroa). Así, existe un umbral de desigualdad que, una vez trasgredido, ocasiona "acciones de rechazo al resultado distributivo" (Maldonado), es decir, cuando el umbral se cruza la gente intenta redistribuir el ingreso mediante mecanismos fuera de lo formal y lo legal. Sin embargo, el nivel de tolerancia no es constante. La tolerancia se concede con la esperanza de que las desigualdades se reduzcan hasta cierto nivel en el tiempo, cuando esto no ocurre, comienzan los problemas.

En el Perú, llevamos toda esta década hablando de bonanza. A su vez, el nivel de desigualdad se mantiene casi en el mismo nivel (según Rosa Vidarte, acá). Esto quiere decir, lógicamente, que el crecimiento si llega a todos. Sin embargo, hay que señalar que el 86% de la población considera que la distribución de la riqueza es injusta (acá). Entonces, si bien no hay datos que señalen que la desigualdad se ha agravado en los últimos años, ésta no es igual a lo que la gente esperaría. Así, se le va acabando al gobierno el crédito que la población le dio confiando en que reduciría la desigualdad -lo cual además fue el causal de gran parte de la votación por el APRA, que enarboló el "cambio responsable"-, lo que está desencadenando huelgas y conflictos. Así, también podríamos inferir que de seguir así en algún momento se acabaría el crédito que la población le da al sistema democrático, tan frágil en nuestro país.

Digamos, entonces, que si alguna vez pudo haber cierta discusión sobre la idea de que estábamos en la fase mencionada al comienzo, pues es hora que el íntegro de la clase dirigente entienda que esta fase terminó; antes que un, digámosle, "candidato antisistema" se lo haga notar al mismo tiempo que nos hace retroceder en lo que sí hemos avanzado en este tiempo (bonanza macroeconómica, democracia)
.

Finalmente, para ilustrar con un ejemplo el hecho que, efectivamente, no necesitamos esperar hasta haber crecido lo bastante para atender otras necesidades sociales, sino que estas se deben atender incluso antes del crecimiento; no sólo por su valor intrínseco sino también porque hay una relación causal entre el desarrollo humano y el crecimiento económico, cito a Amartya Sen hablando de Japón y el 'milagro asiático':

A veces se olvida que en Japón el porcentaje de personas que saben leer y escribir era más alto que en Europa incluso (...) en un momento en el que la industrialización aun no había llegado ahí y, sin embargo, había comenzado hacía muchas décadas en Europa. El desarrollo de los recursos humanos de Japónn relacionado con la creación de oportunidades sociales contribuyó a su desarrollo económico. El llamado milagro del Este asiático que afectó a otros países de esa zona se debió en gran medida a parecidas conexiones causales.
Este enfoque es contrario a -y socava en gran medida- la creencia tan extendida en muchos círculos políticos de que el "desarrollo humano" es un lujo que sólo pueden permitirse los países más ricos. (...) Estas economías comenzaron relativamente pronto a expandir en gran escala la educación y, más tarde, la asistencia sanitaria y, en muchos casos, tomaron esta medida antes de romper las ataduras de la pobreza general. Y han recogido los frutos de lo que sembraron. (...) la prioridad del desarrollo de los recursos humanos se observa especialmente en los primeos tiempos del desarrollo económico japonés, (...), y ese énfasis no se ha intensificado con la prosperidad económica cuando ha aumentado la riqueza y la opulencia de Japón
.

__

Ver también:

5 comentarios:

Carlos del Carpio dijo...
12:21 a. m., julio 02, 2008  

Totalmente de acuerdo Lucas. En resumen, se habla mucho de crecimiento económico, pero muy poco de economía política. Hace falta tomar en cuenta las implicancias que pueden rescatarse de ese enfoque. Silvio Rendón viene comentandolo hace tiempo en varias entradas. Aquí una reciente:

http://grancomboclub.blogspot.com/2008/06/economa-sin-restricciones-polticas.html

Saludos, y felicitaciones por el blog.

iriverasr dijo...
6:47 p. m., julio 06, 2008  

Hola Lucas soy Ivan rivera companero de colegio de tu papa. Veo muy poca calidad el articulo de bustamante y los comentarios.
La evidencia empirica demuestra que la relcaion entre el crecimento (Y) y la pobrez(P) es negativa y que a tasas de crecimeito bajas esta es tenue pero a tasas de crecimiento altas la relacion se fortalece, esto aplicado al Peru es loque explica la fuerte reduccion dela pobreza reportada recientemente por INEI en lso ultimos anios.

Enrique dijo...
9:24 p. m., julio 06, 2008  

Hola Lucas,

Estuve leyendo tu blog, y me gusto.

Sobre este articulo, es cierto que generalmente la relacion entre crecimiento economico y pobreza absoluta es negativa (como es logico). Sin embargo, este no es el caso necesariamente cuando se piensa en pobreza relativa. Como bien dices, cuando existe mas riqueza para distribuir, las expectativas de la poblacion - especialmente en el segmento mas pobre - tambien aumentan. Por eso, no solo hay que fijarse en los indicadores de pobreza sino tambien en los de desigualdad. No se si existan datos que muestren la evolucion reciente del coeficiente de Gini en el Peru (le creere a Rosa V, pero seria interesante ver los numeros...)

Kike

Rodrigo Velit dijo...
6:18 p. m., julio 07, 2008  

Hola Lucas. Soy Rodrigo Velit, no sabía que tanías un blog. Veo que has participado en alguna discusión en el GCC. Nos vemos por ahí.

Rodrigo Velit dijo...
6:39 p. m., julio 07, 2008  

Sobre el artículo:

Un estudio de Gustavo Yamada próximo a publicarse demuestra que las huelgas en el Perú son una variable procíclica: a mayor expansión económica, más conflictos sociales y movilizaciones. ¿Crisis distributiva? Creemos sensato decir que sí.

Copio un comentario que hice a este post de José Talavera:

http://josetalavera.blogspot.com/2008/01/bonanza-macroeconmica-y-malestar.html

Mi comentario fue el siguiente:

"Felicito el apunte que realizas a través de este post. En primer lugar, es necesario establecer las diferencias entre los términos "crecimiento" y "desarrollo". Creo el Prof. Schuldt (en el libro que presentas) ha descrito con mucho tino y contundencia que no existe una correlación positiva entre crecimiento y desarrollo humano, para el caso peruano. Al respecto, creo que la literatura de Sen y Max-Neef (muy citados en los trabajos de Schuldt) pueden resultar sumamente útiles.

Por otro lado, aunque mantiene íntima relación, existe la problemática de entender las cuentas nacionales (PBI, PNB, etc.) como índices fehacientes de progreso de un país. En este artículo (http://rodrigovelit.blogspot.com/2007/09/es-el-decrecimiento-una-va-plausible.html) señalo algunas deficiencias de la contabilidad tradicional y algunas propuestas de medición de desarrollo, a partir de algunas experiencias (Oxford, Latouche, etc.).

Finalmente, yo soy creyente en el mercado como eficiente asignador de recursos, sin embargo, también soy un convencido de que el mercado tiene al Estado como sano aliado y natural complemento. Claro está, esto no implica la presencia de un Estado intervencionista sino más bien promotor y de eminente redistribución. Para ello, insisto permanentemente en la necesidad de transformarlo. Creo que las reformas de primera generación cumplieron en su tiempo la tarea de estabilizar la economía y afianzar el crecimiento que hoy tenemos. No obstante, las reformas de segunda generación (la famosa reforma del Estado) deben emprender el camino hacia el desarrollo de manera que al fin pueda existir una correlación positiva entre crecimiento económico y desarrollo humano".

Sobre el blogger

Mi foto
Lima, Peru
Uno de Los ZappinG (http://www.myspace.com/loszappingperu) y estudiante de tercer año de la Facultad de Economía de la Universidad del Pacífico.

Recent Comments

.