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Cerrar el congreso pt. I: poniendo las cosas en desorden

domingo, 15 de junio de 2008 · 1 comentarios

Mucho se ha hablado en estos días de las patéticas pataletas Nacionalistas en el congreso a favor del retorno a la Constitución del 79. No obstante, pocos han analizado el papel que podría estar jugando el APRA en todo esto.

Todos sabemos que el PN es un partido nuevo, que muchos de sus congresistas son nuevos en esto y tienen poca experiencia y manejo político. Por otro lado, el PAP es sin lugar a dudas el partido más organizado e importante en la escena política nacional, además de ser conocido históricamente por su famosa "escopeta de dos cañones".
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En ese sentido, es importante ver todas las dimensiones del actual escándalo en el congreso. En primer lugar, cualquiera se acordará que, desde el primer año de su gobierno, Alan García ha mencionado más de una vez que podría cerrar el congreso 'si fuera necesario'. Por otro lado, hace unos días, luego del tole tole que se armó, Aurelio Pastor declaró en Prensa Libre, a
'título personal', que este congreso ya no tenía nada que hacer y por lo tanto debía ser cerrado para convocar a nuevas elecciones.
Pero bueno, todos sabemos que frente a un partido tan bien organizado y calculador como el APRA no sería saludable creer directamente lo que dicen sus congresistas sin verlo en perspectiva. Concretamente, cómo le vamos a creer a Aurelio Pastor que habla a título personal cuando es más que obvio que sus palabras son parte de un plan un poco más extenso.

Veamos, todo el rollo mediático actual se inició por griteríos de los nacionalistas, pero casi nadie le da la importancia del caso al hecho que el discutir el retorno a la Constitución del 79 haya sido propuesto por un aprista. Y nuevamente, no, no lo hizo por cuenta propia, así repita mil veces que él asume toda la responsabilidad no hay que ser ingenuos. El APRA es un partido calculador al milímetro y, nuevamente, muy organizado. Así como usaron el "retorno a la Constitución del 79" en su plan de gobierno como estrategia de campaña, hoy lo usan para desestabilizar el congreso y bloquear las reformas constitucionales, sabiendo que es muy fácil hacer que los nacionalistas pisen el palito, para así intentar legitimar el cierre del mismo.



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Debates. Transgénicos y errática Cancillería

sábado, 14 de junio de 2008 · 0 comentarios

Artículo de Eduardo Zegarra M. (Economista y miembro del comité ejecutivo del PD Fuerza Social) publicado hoy en La República.

Debates. Transgénicos y errática Cancillería

Eduardo Zegarra M.

Hace unos meses diversos articulistas señalaron su preocupación por una misteriosa reunión entre el presidente García y un alto representante de la transnacional Monsanto, principal productora mundial de semillas genéticamente modificadas (transgénicos), empresa de enorme poder y agenda propia para utilizar a países en desarrollo dentro de sus propósitos globales expansivos.

En dicha oportunidad, creo que nadie imaginaba que el gobierno llegaría tan lejos en la adopción no solo del discurso de dicha transnacional, sino en convertirnos prácticamente en su representante en los foros internacionales.

La imagen no puede ser más elocuente. Mientras en Lima el Presidente recibía a decenas de jefes de Estado y de gobierno de A. Latina y Europa y se jactaba de que el Perú iniciaba una nueva etapa de mayor sensibilidad ambiental con la creación del Ministerio del Ambiente; en Bonn, Alemania, la delegación peruana en el foro mundial de bioseguridad se encargaba de bloquear la iniciativa de 140 países por tener un artículo en la norma internacional que haga que las empresas productoras de transgénicos sean corresponsables por posibles daños y perjuicios de sus productos. Obviamente, este artículo chocaba frontalmente con los intereses de empresas como Monsanto, y he allí que nuestro país ha jugado el triste papel de defender directamente los intereses de esta empresa.

A esta altura nos preguntamos si el presidente García es consciente de estos hechos y si nuestra Cancillería, Mincetur y CONAM (o el flamante Ministerio del Ambiente) realmente saben lo que hacen en temas tan delicados y críticos para nuestro desarrollo futuro. El Perú es uno de los países que más podrían ser afectados por una entrada masiva de semillas transgénicas por motivos bastante obvios: los cultivos transgénicos pueden tener efectos devastadores en la biodiversidad en ecosistemas complejos como el nuestro. No solo eso, nuestra posibilidad de exportar productos orgánicos y libre de transgénicos a Europa y Japón se vería inmediatamente amenazada, poniendo en riesgo nada menos que al 70% de nuestras exportaciones agrícolas actuales y futuras. Es por esto inaudito lo que ha ocurrido en Bonn con una delegación peruana en la cual el Ministro de Agricultura infiltró a Alexander Grobman, un directo representante de los intereses de las compañías productoras de transgénicos en el Perú y quien se arrogó la representación de todo un país pero en defensa de intereses que poco tienen que ver con los nuestros. Este es un tema no solo para el Congreso, que debería investigar el evidente tráfico de influencias en el Ministerio de Agricultura, sino para nuestros exportadores agrarios y productores orgánicos que podrían ser gravemente perjudicados por decisiones ligadas a intereses de empresas transnacionales que quieren carta libre, cero regulación y nula responsabilidad por daños y perjuicios. Lamentable papelón de nuestra Cancillería que les debe una explicación muy clara a los peruanos y peruanas que esperábamos más de ella en un foro tan importante.

1er Encuentro de Provincianos Emprendedores y los Yachachiq

martes, 10 de junio de 2008 · 0 comentarios

El Partido Descentralista Fuerza Social, la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza de Lima Sur, Para que no se repita y la Asociación Pacto Social para el desarrollo de Pamplona están organizando este fin de semana el primer Encuentro de Provincianos Emprendedores de Lima Sur en el que el principal tema a tratar será el de la revolución productiva (y tecnológica) de los Yachachiq en la sierra sur. Este es un proyecto impulsado por el economista Carlos Paredes (Autogobierno Ayllu-PD Fuerza Social) junto al Instituto por una Alternativa Agraria y a la Federación de Campesinos del Cusco, mediante el cual se capacita a un líder elegido por el Ayni (círculos de alrededor de diez familias) y este a su vez se encarga de llevar sus conocimientos a otros campesinos, creando una cadena.

Esta revolución, en la que se calcula que actualmente participan más de 30 000 familias, está haciendo que las familias campesinas pasen de solo la autosubsistencia a la producción de excedentes y valores agregados, permitiéndoles mayores ganancias. Así, se ha creado un sistema alternativo a los programas sociales, que a diferencia de estos se encarga de transmitir conocimientos y tecnologías, y que de ser extendido a otras zonas del Perú podría significar un avance notorio en la lucha por la erradicación de la pobreza.

Acá la primera parte de un reportaje sobre los Yachachiq transmitido por La Hora N:

La segunda parte aquí
Y luego la entrevista a Carlos Paredes aquí(i) y aquí(ii)

La participación en el encuentro es gratuita y se seleccionará a cuarenta personas para que viajen a conocer la experienca de los Yachachiq y su revolución productiva.
Para informes e inscripciones pueden llamar a Gregorio Contreras al 993005091.

La educación no es gratuita para nadie, pero es relativamente más costosa para los pobres

sábado, 7 de junio de 2008 · 0 comentarios

En estos días existe un gran debate en torno al proyecto presentado por Martha Hildebrandt sobre el cobro de pensiones a los egresados de colegio particulares que estudien en universidades nacionales. Hasta ahora el debate había girado en torno a si era justo o no el cobro, basándose en interpretaciones de la Constitución del 93 y la Constitución del 79 y en consideraciones éticas superficiales sobre el asunto. Así, por ejemplo, Augusto Álvarez Rodrich se manifestó, en base a lo segundo, a favor de la idea sobre el principio de que "la universidad pública no debe ser gratuita para los que sí están en condiciones de pagar por ella, y debe ayudar más a los que de verdad lo requieren.". Por otro lado, basándose en la idea de la educación como derecho, Roberto Bustamante criticó en un post el proyecto, asegurando que la educación de por sí ya no es gratuita, puesto que todos pagamos impuestos, y que el cobro sería un impuesto a las sobreganancias.
Sin embargo, hoy he leído un interesantísimo post del economista Stanislao Maldonado en el que introduce nuevas consideraciones al debate. Partiendo de la distinción entre libertad positiva y libertad negativa que hace Isaiah Berlin, sugiere que la educación como derecho también tendría una dimensión positiva y una negativa. La dimensión negativa se refiere a la ausencia de restricciones y la dimensión positiva a la capacidad de autodeterminación y control del individuo. Pone un ejemplo para ilustrar la idea:

Por ejemplo, si alguien quiere estudiar en la universidad pero encuentra que existen disposiciones normativas que impiden que las personas de su origen étnico y/o condición socio-económica puedan hacerlo (ejm: el apartheid en Sudáfrica), entonces estaríamos ante una clara violación de la dimensión negativa del derecho. Pero si dichas restricciones no existiesen, y observásemos que sistemáticamente las personas de este origen étnico y/o condición socio-económica no logran acceder a la universidad, entonces estaríamos hablando de la violación de la dimensión positiva del derecho a la educación.


Además, aplicando el principio de diferencia de John Rawls, critica la idea de que el derecho tenga que ser igual para todos y afirma que "
al velar por el cumplimiento del derecho de la educación debemos poner especial énfasis en la situación de los menos aventajados a la hora de juzgar nuestro marco normativo e institucional al respecto".

Así, llega a una conclusión: el aseguramiento por parte del Estado de la dimensión negativa del derecho asegura de por sí la dimensión positiva de un grupo aventajado, pero esto es insuficiente para el resto de la población. Sobre esto plantea que el Estado debería garantizar la dimensión positiva a toda la población, lo que actualmente no se da en la práctica.

Para entender mejor la idea, haré un ejemplo: con la educación gratuita y universal, se garantiza legalmente que todos tengan, en teoría, el derecho a seguir una carrera. En ese contexto, Pepito, que viene de una familia relativamente adinerada termina el colegio, postula e ingresa a una universidad nacional y estudia en la misma sin pagar un sol de pensiones, al mismo tiempo que sus padres le subvencionan la vivienda y el alimento durante lo que dure su carrera. Así Pepito puede estudiar feliz y eventualmente se conseguirá algún trabajo a medio tiempo para algunos gastos adicionales. Para Pepito, el derecho a la educación es una realidad. Por otro lado, Juanito, que viene de una familia pobre, termina el colegio, postula e ingresa a una universidad nacional, comienza a estudiar sin pagar ninguna pensión y consigue un trabajo a medio tiempo para subsistir. Sin embargo, después de unos meses Juanito se da cuenta que lo que gana trabajando a medio tiempo no le alcanza, necesita trabajar más horas para poder vivir y eso significa que debe estudiar menos horas. Dependiendo de la gravedad del caso, se podría dar el escenario en que Juanito tenga que abandonar por completo sus estudios. En ese caso, Juanito no está gozando de la dimensión positiva del derecho a la educación, y esto se debe a que, si bien el Estado en teoría garantiza ese derecho con la educación gratuita, la legislación no contempla la existencia del costo de oportunidad, es decir, a lo que Juanito tendría que renunciar para estudiar.
Esto último, relacionado al principio de diferencia, es especialmente importante pues lo que implica el costo de oportunidad de estudiar es diferente para los Pepitos que para los Juanitos. Mientras que para Pepito probablemente el costo de oportunidad sea el carro que podría comprarse si en lugar de estudiar siguiese viviendo con sus padres pero trabajando y ahorrando, para Juanito el costo de oportunidad es comer.

Entonces, por lo mismo que sabemos que los más pobres destinan un mayor porcentaje de su gasto a alimentos, podemos inferir que la magnitud del impacto negativo sobre el bienestar del individuo de cambiar trabajo por estudios guarda una relación inversa con su nivel de ingresos. Así, alguien de una familia adinerada estará más dispuesto a trabajar menos para estudiar más que alguien de clase media, y este a su vez estará más dispuesto que alguien de clase baja, quien probablemente estará indispuesto a sacrificar horas de trabajo por horas de estudio, debido a que el impacto que tendría sobre su bienestar atentaría contra su vida (para los más pobres: trabajar=comer, por lo tanto la disyuntiva sería entre comer y estudiar).

Sería interesante que en futuros proyectos de ley se tome en cuenta la necesidad de diferenciar entre los estudiantes no sólo en cuanto al pago que se deba hacer a la universidad, sino además la posibilidad de subsidiar el costo de oportunidad de algunos estudiantes más pobres (con algunos me refiero a las restricciones que se deberían hacer por rendimiento académico), para garantizar que así se cumpla efectivamente lo que dice la constitución:
el Estado garantiza el derecho a educarse gratuitamente a los alumnos que mantengan un rendimiento satisfactorio y no cuenten con los recursos económicos necesarios para cubrir los costos de educación.

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Uno de Los ZappinG (http://www.myspace.com/loszappingperu) y estudiante de tercer año de la Facultad de Economía de la Universidad del Pacífico.

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